HISTORIA DE CARAZ

En Caraz se han descubierto varios sitios arqueológicos de importancia pertenecientes a las culturas Recuay, Wari e Inca.

En 1,533 Francisco Pizarro atraviesa el valle rumbo al Cuzco, durante la repartición de las encomiendas reserva para sí la encomienda de Hanan Huaylas, aquí elige como compañera a una princesa inca hermana de Huascar que hizo bautizar con el nombre de Inés Huaylas, con ella tuvo una hija llamada Francisca, casada con español terminará residiendo en España.

Durante la colonia se desarrolló un pequeño poblado en la actual ubicación de la ciudad.

Caraz fue creada por el Libertador Simón Bolívar, posteriormente el Mariscal Ramón Castilla refrenda tal creación el 29 de diciembre de 1856, al año siguiente, pocos meses después, el 25 de julio de 1857, es designada como capital de la Provincia de Huaylas.

En la época de la emancipación, Caraz sirvió, como los demás pueblos del Callejón de Huaylas, de cuartel general para las fuerzas del ejército Libertador de San Martín. El libertador Simón Bolívar llega a Caraz el 1ro de diciembre de 1,823 alojándose en la casa del sub-delegado del rey Don Melchor Gutiérrez, procediendo a reclutar soldados del lugar.

 

Origen del nombre de Caraz

Los historiadores y estudiosos no se ponen de acuerdo sobre el origen del nombre, citamos a continuación las diferentes teorías:

  • Proviene de la palabra Kallash que significa "estéril, sin vegetación", en referencia a los cerros que circundan la ciudad.
  • Deriva de la palabra quechua Kgara Puncu, que significa "puerta de cuero", en razón de que  antiguamente las puertas de las casas de esa ciudad eran forradas con cuero.
  • Deriva de la palabra kgarash que significa "regalar, prodigar", se referiría a la generosidad y hospitalidad de sus pobladores.
  • Proviene del término karas, nombre de un grupo étnico ecuatoriano que habría sido trasladado al lugar por los incas bajo el sistema de mitimaes, estos habitantes se les habrían llamado "karascuna". Mediante el sistema de mitimaes los incas extraían poblaciones enteras de sus lugares de origen con la finalidad de someter totalmente a un pueblo rebelde.
  • Proviene de la palabra Kjaras quiere decir "penca o planta de magüey (Agave Americana)", la cual es abundante en los campos de la región, en las tumbas prehispánicas descubiertas en la zona se han hallado textiles confeccionados con fibra de pencas, asimismo, hasta hace unos pocos años a los habitantes del pueblo se les llamaba Kjarapishut, este término deviene de la palabra quechua Kjarapishtec, que significa: "vestir con pencas".

 

Esta última teoría es la mas aceptada.

Nuestros Historiadores de la Provincia de Huaylas

Luís Espinoza Alcedo: profesor músico y periodista, director del periódico: "Atun Huaylas”; Amadeo Gadea Sánchez: pedagogo, doctor en literatura; César Ángeles Caballero: escritor, crítico, investigador acucioso, obra múltiple publicada; Francisco Carranza Romero: escritor, lingüista, catedrático en la Universidad de Hankuk de Seúl-Corea; José Malca Landaveri: folklorista, costumbrista; Rómulo Pajuelo Prieto: periodista, profesor, escritor, editor; Saturnino Paredes Macedo (¿-?): publicó “Indios sin tierra” (Poemas, Lima, 1948), líder máximo del Partido Comunista "Bandera Roja" e insurrecto dirigente campesino que protagonizó "tomas de tierras" en las décadas 60-70; Moisés O. Haro (¿?). También han destacado : William Ames Canvini (1954); Eugenio Ángeles Gutiérrez (19289; Domingo Ángeles Ramírez (1921); David D. Camones Luna; Vicente Crespín (1960); Carlos Donayre Villanueva (1944); Luís Espinoza Alcedo (1904); Teresa Espinoza de Martínez (1932); Gustavo Figueroa Polo (1929); Gamaniel Giraldo (“Gavid Givad C., 1924); David T. Izaguirre; Julia Jaramillo Vda. De Phillipps; Berenice López Milla (1955); Hernán Eduardo Osorio Herrera (1929); Rosa Amelia Pesantes Cordova; y Estenio Torres Ramos (1968).

Otros poetas de Huaraz cuya obra es visible son: Violeta Ardiles Poma (1945); Ludovico Cáceres Flor (1963); Manuel Cerna Fuentes (1959); Eusebio Depaz Shuan (1955): sorprendente poeta local; José Estremadoyro Fernández; Camila Estremadoyro Robles; Nora Gamarra Ramírez (1957); Jaime Loli Romero; Santiago Maguiña Chauca; Nicanor Juan Malky; Santiago López Maguiña; Marco Ferry; Víctor Ortiz Dextre (1908); M. Judith Pando (1910); Lydia Victoria Pando Ramos; Jorge Salazar Espinoza (1955); Rodolfo Sánchez Coello; José Sotelo Mejía (1933); Maria A. Zurriarte; Tjen Verheye (Bélgica, 1946); y Macedonio Villazán.

De Bolognesi: Rodolfo Arbaiza Nazario (1956); Zenón Carhuachín Justiniano (1941); Fidel Dolores Tadeo (1945); y Zosímo Flores Calderón (1958).

De Aija: Jorge César Alvarado Gómez (1945); Guido Luís Antúnez de Manolo Barragán (1930); Eva Bayona Antúnez (1946); Domingo Guzmán Huamán Sánchez (1940); Leoncio Mauricio Maguiña Morales (1922); y Rey Eduardo Tamariz Quiñónez (1934).

Además, Arnulfo Moreno Ravel, (1940), de Pallasca, publicó "Vida Nostálgica" (1961), y "Eufonias de la Noche " (1967).

 

La gran batalla de Huaylash

Un acontecimiento que no ha trascendido mucho en nuestra historia es la gran batalla de Huaylas, el primer choque entre tropas incas y españolas, luego de la muerte del Inca Atahualpa.

Recapitulemos brevemente la historia: Atahuallpa fue apresado por la astucia de los españoles el 16 de noviembre de 1532 en la plaza de Cajamarca, luego de un remedo de juicio fue condenado a muerte, para librarse del castigo obliga a su hermana, la princesa de Huaylas, Quispe Sisa a casarse con el bárbaro español, pensando que con eso se libraría de la muerte, pero Pizarro no entendía de la usanza andina de establecer “lazos de sangre” para establecer la paz y es ajusticiado el 26 de julio de 1533.

 

Bien sabido es que los españoles venían ávidos de encontrar riquezas y el rescate de Cajamarca fue el más grande tesoro alcanzado por un tan pequeño número de aventureros. Seguramente que en el libro de Records Guinnes figuraría en primer lugar a nivel mundial. Pues bien, los españoles decidieron asentarse en nuestro suelo y seguir con la danza de millones que suponía adueñarse del imperio de los Incas.

El primer español que pisó suelo ancashino fue precisamente el hermano de Pizarro, Hernando quien en enero de 1533 pasó por nuestro suelo en dirección a la costa para saquear al gran templo limeño de Pachacámac que contenía abundantes piezas de oro y plata.

Muerto el Inca Atahuallpa, los españoles deciden pasar al Cusco, sabedores que en la capital del imperio les esperaba otro fabuloso tesoro. La estrategia era asentarse en un lugar intermedio para tentar la captura de la mítica ciudad fundada por Manco Cápac.

Es entonces que acuerdan asentarse en Jauja, en los confines del Chinchaysuyo, punto intermedio entre el Cusco y la costa, en caso de sufrir algún revés y tener que huir hacia la costa. Todo el mes de agosto fue preparar la expedición de Cajamarca al sur, portando el oro y la plata del rescate. El viaje lo harían por la ruta de Huaylas.

Es así que pasan apresuradamente por nuestra tierra. El viaje lo hacían en dos grupos, el primero estaba capitaneado por Francisco Pizarro y portaba el grueso del botín. En este grupo venían sus principales oficiales, la caballería y una prenda valiosa para Pizarro: su esposa, la princesa de Huaylas, Quispe Sisa (Flor de Diamante), a quien pensaba bautizar con el nombre de Inés. La historia la conocería como doña Inés Huaylas Ñusta.

La expedición se detuvo en Tocash - Huantar ( Huacrac ) de Pueblo Libre , tierra natal de Quispe Sisa. Allí fueron agasajados durante ocho días por la Curaca Quntuy Wachu (Camellón Perfumado) la suegra de Pizarro.

Cuenta la historia que en Huaylas se celebró la primera Misa en nuestra región, celebrada por el padre Valverde, el mismo quien le diera la Biblia a Atahuallpa en Cajamarca y pronunciara la frase: “¡El Evangelio por los suelos!”, señal para el traicionero ataque. En Huaylas se conservaba la Cruz que presidió dicha ceremonia.

Todo iba bien hasta que llegó a oídos de Pizarro de una gran fuerza que se estaba organizando para atacarlo. Dejando los agasajos de su suegra, levantó apresuradamente el campamento y continuó viaje.

Pasó por la llacta de Pampa Huarás el 8 de setiembre. No se detuvo en este lugar pues las razones que le impulsaban a seguir adelante eran muy poderosas. El gran general Quisquis, el mismo que venció al Inca Huáscar, estaba en su persecución.

Quisquis, cusqueño de nacimiento, había acompañado a Huayna Cápac en la conquista de los pueblos del norte. A la muerte de este Inca, pasó a colaborar con su hijo Atahuallpa y junto a otro notable general, Calcuchimac, diseñaron la estrategia para derrotar a Huáscar en la batalla de Quipaypampa. Se dice que Quisquis fue el encargado de desaparecer a las mujeres de Huáscar para acabar con su estirpe.

Calcuchimac fue apresado junto a Atahuallpa y sufrió la suerte del Inca, luego de ser bárbaramente torturado, pues le quemaron los pies para impedirle movimiento alguno, fue ajusticiado y su cuerpo arrojado a un río.

El indómito Quisquis, decidió impedir el avance de los españoles y junto a tropas leales al difunto Inca. Así fue que reunió a los indómitos Conchucos y a otras fuerzas, formando un ejército de varios cientos de hombres.

Quisquis siguió el paso de los españoles y preparó una ofensiva mientras estaban en Huaylas. El golpe lo dio el 9 de setiembre, cuando Pizarro y el grueso de las tropas españolas ya habían dejado Huaylas. De modo que se enfrentó a la poderosa retaguardia que encabezaba Hernando de Soto.

Esta acción de armas es la que la historia conoce como la Batalla de Huaylas, pues se libró en la zona de Tocto, llanura cercana al lugar. La retaguardia española fue diezmada totalmente. Murieron siete españoles y otros trece fueron capturados, entre ellos el escribano Sancho de Cuéllar.

Si consideramos que los españoles que capturaron al Inca Atahualpa fueron ciento setenta seis, matar y capturar a veinte de ellos, fue sin duda un terrible golpe para los ibéricos. De modo que la batalla de Huaylas es uno de los hechos de armas más gloriosos para nuestros antepasados. Fue la primera derrota de los españoles en suelo peruano.

Mención especial merecen los Conchucos, irreductibles e indomables, quienes jamás permitieron que el yugo español se enseñoreara sobre ellos. El 9 de setiembre y la batalla de Huaylas deben ser consignados cómo una efemérides regional. Recordar estos hechos gloriosos, forman y refuerzan nuestra identidad regional.